Fragmento
J. Cortazar /Queremos tanto a GlendaTu propio juego había
empezado por aburrimiento, no era en verdad una protesta contra el estado de cosas
en la ciudad, el toque de queda, la prohibición amenazante de pegar carteles
o escribir en los muros. Simplemente te divertía hacer dibujos con tizas
de colores (no te gustaba el término grafitti, tan de crítico de
arte) y de cuando en cuando venir a verlos y hasta con un poco de suerte asistir
a la llegada del camión municipal y a los insultos inútiles de los
empleados mientras borraban los dibujos. Poco les importaba que no fueran dibujos
políticos, la prohibición abarcaba cualquier cosa, y si algún
niño se hubiera atrevido a dibujar una casa o un perro, lo mismo lo hubieran
borrado entre palabrotas y amenazas. En la ciudad ya no se sabía demasiado
de que lado estaba verdaderamente el miedo; quizás por eso te divertía
dominar el tuyo y cada tanto elegir el lugar y la hora propicios para hacer un
dibujo.
Fragmento de "Queremos tanto a Glenda"
Julio
Cortazar